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El proyecto de resolución estadounidense sobre el Sáhara Occidental: lectura de un momento de inflexión en la ONU

Mientras Washington intenta recentrar el expediente del Sáhara Occidental en torno al único plan de autonomía marroquí, la reacción saharaui y argelina revela un juego de equilibrios en el Consejo de Seguridad, donde Moscú —presidente del Consejo en octubre de 2025— dispone de todos los resortes para exigir el respeto del acervo de la ONU sobre la autodeterminación, incluido el recurso al veto si fuera necesario. El desafío no consiste tanto en “ratificar” un hecho consumado como en preservar la gramática del derecho internacional, una gramática que las resoluciones recientes siguen afirmando pese al activismo de los apoyos de Rabat.

I. Un texto “pivotante”: qué contiene el proyecto de resolución estadounidense y por qué genera tensión

Desde el 22‑24 de octubre de 2025, varios medios y documentos han confirmado la circulación de un proyecto estadounidense (“zero draft”) que circunscribe la reanudación de las negociaciones al único Plan de Autonomía de 2007 y reduce la duración del mandato de la MINURSO, una manera de imprimir una dinámica de “aterrizaje” político alineada con la posición marroquí. Esta reescritura del marco provocó una carta oficial del representante del Frente Polisario al presidente del Consejo (V. Nebenzia), denunciando una “brecha peligrosa” respecto al derecho de descolonización y a las bases constantes del tratamiento del expediente por el Consejo.
La presidencia rusa del Consejo en octubre de 2025 ha devuelto, además, la gestión de la agenda y del ritmo a manos de un actor que se considera garante del “respeto de los principios de la Carta” en los asuntos heredados del colonialismo.

II. El acervo de la ONU: autodeterminación y mandato de la MINURSO

Las dos últimas renovaciones de la MINURSO son inequívocas: el Consejo de Seguridad ha llamado a negociaciones “sin condiciones previas”, ha reafirmado el objetivo de una solución justa, duradera y mutuamente aceptable “que provea la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental”, e insistido en la estabilización del mandato y los medios de la Misión. En 2024, la resolución 2756 fue adoptada por 12 votos a favor, con abstención de Rusia, mientras que la 2703 (2023) se aprobó por 13‑0‑2 (abstenciones de Rusia y Mozambique).
La posición china (explicación de voto, 30 de octubre de 2023) suscribe un arreglo “aceptable para todas las partes” mediante consultas inclusivas bajo los auspicios del Enviado Personal, enfoque difícilmente compatible con un texto que bloquearía el marco en el único plan de autonomía.

III. La lógica de Moscú: alianza con Argel, anticolonialismo y “opción veto”

Tres variables estructuran la actitud rusa:

  • Alianza estratégica con Argelia: en junio de 2023, Argel y Moscú elevaron su relación al rango de “asociación estratégica reforzada”, consolidando décadas de cooperación, especialmente en defensa y energía. Argelia es un comprador mayor de armamento ruso y miembro del Consejo (2024‑2025), lo que refuerza la coordinación sobre los textos.
  • Narrativa de descolonización: la diplomacia rusa vincula expresamente el Sáhara Occidental a los “legados del colonialismo”, abogando por una solución conforme a los fines y principios de la Carta y al papel estabilizador de la MINURSO. Las consultas de Staffan de Mistura en Moscú (18 de septiembre de 2025) lo recordaron.
  • Resortes procedimentales: presidencia del Consejo en octubre de 2025, capacidad para modelar el orden del día y, en última instancia, derecho de veto. Los precedentes muestran que cuando el “penholder” impulsa un texto desequilibrado, Moscú recurre a la abstención firme o endurece el debate en sesión —y el reglamento prevé que las enmiendas sustanciales son vetables.

IV. Escenarios de voto: continuidad, pulso o aplazamiento técnico

  • Continuidad adaptada: renovación de la MINURSO con lenguaje equilibrado (autodeterminación, papel del Enviado Personal, mesas redondas), Rusia y China absteniéndose —trayectoria 2023‑2024.
  • Pulso y veto: si el texto consagra la autonomía como único marco de negociación y omite la autodeterminación, Moscú podría cubrir a su aliado argelino mediante el veto, en coherencia con su discurso anticolonial y la sensibilidad vital del expediente para Argel.
  • Aplazamiento técnico: bajo presidencia rusa, un desacoplamiento (reunión, consultas, prórroga corta) puede neutralizar una tentativa de paso en fuerza, máxime cuando las enmiendas sometidas a voto preceden al texto y son vetables.

V. ¿“Pánico” en el campo marroquí? Indicadores de una febrilidad estratégica

El ecosistema mediático pro‑Rabat presenta el proyecto estadounidense como un giro irreversible: recentrado exclusivo en la autonomía, mandato MINURSO reducido, calendario comprimido. Pero cuanto más cerrado está un texto, más expone a sus promotores al riesgo de veto y al efecto boomerang de una presidencia rusa del Consejo. La intensidad de las gestiones marroquíes en Moscú y la proliferación de artículos sobre la necesidad de “prevenir” un veto ilustran esta febrilidad.
Por otra parte, si París (julio de 2024) y Madrid (2022, confirmado en 2024‑2025) han respaldado la lectura marroquí, ello no altera la economía jurídica de los textos onusianos: en el Consejo, ni la autonomía ni la soberanía marroquí constituyen hoy un acervo normativo —la referencia a la autodeterminación permanece.

VI. La línea saharaui‑argelina: recentrar la norma, no la retórica

Del lado saharaui, los documentos públicos recuerdan que el Sáhara Occidental es una cuestión de descolonización y que la MINURSO fue creada para organizar un referéndum —no para certificar una integración de facto. De ahí la demanda de preservar el mandato, los medios y un lenguaje conforme a la Carta.
Del lado argelino, las prácticas de 2024 han probado la solidez de los procedimientos: presentación de enmiendas (derechos humanos, acceso del ACNUDH), impugnación del sesgo del penholder y evidencia de que esas enmiendas son vetables —tantos resortes activables de nuevo si el proyecto estadounidense sobrepasa las líneas rojas (autodeterminación, mandato MINURSO, papel del Enviado).

VII. Implicaciones regionales y normativas: lo que decidirá el Consejo

Más allá de las posturas, el Consejo está llamado a reafirmar la jerarquía de las normas. Una resolución “llave en mano” que consagre un marco exclusivo invalidaría de facto tres pilares:

  • la autodeterminación como objetivo, reiteradamente recordado;
  • la centralidad del Enviado Personal y de la MINURSO como garantes de un espacio de negociación inclusivo;
  • la necesidad de recursos y de un mandato claro para estabilizar un terreno donde la reanudación de hostilidades desde 2020 fragiliza la región Sáhara‑Sahel.

En esta matriz, la opción‑seguro del veto ruso no es una gesticulación: deriva de una coherencia doctrinal (anticolonial), de una realidad de alianzas (Argel‑Moscú) y de una lectura procedimental (presidencia del Consejo, enmiendas vetables). La consecuencia es clara: todo intento de evadir la autodeterminación en favor de un hecho consumado corre el riesgo de un bloqueo —y explica, en espejo, la aceleración y la nerviosidad perceptibles del lado marroquí.


Por Belgacem Merbah



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