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¿Hacia un shock energético en Marruecos? Dependencia del GNL estadounidense y el riesgo de un bloqueo español.

La violenta recomposición de las relaciones de poder internacionales —acelerada por la guerra contra Irán, las tensiones entre Washington y Madrid y ahora la amenaza rusa de cortar el gas europeo— podría desencadenar un auténtico choque energético para Marruecos.

Detrás de las declaraciones diplomáticas se esconde una realidad estratégica evidente: la arquitectura energética marroquí depende de un dispositivo logístico frágil que descansa casi por completo en España, un país cuyas prioridades están hoy plenamente orientadas hacia la seguridad energética de Europa.

I. La ruptura del sistema gasista magrebí

La situación actual tiene su origen en la finalización del contrato del gasoducto Magreb–Europa (GME) en 2021. Este gasoducto de 1.620 km transportaba históricamente gas argelino hacia España atravesando territorio marroquí.

Cuando Argelia decidió no renovar el acuerdo de tránsito, Marruecos perdió su acceso directo al gas argelino. Para compensar esta ruptura estructural, Rabat puso en marcha un mecanismo inédito en cuatro etapas:

  1. Compra de GNL en los mercados internacionales
  2. Descarga en las terminales de regasificación españolas
  3. Regasificación en territorio español
  4. Reenvío a Marruecos a través del GME en flujo inverso

Desde 2022, este sistema se ha convertido en la principal vía de suministro gasista del país. Las importaciones superaron los 10.000 GWh en 2025, confirmando la creciente dependencia de Marruecos respecto de infraestructuras que no controla.


II. Una dependencia indirecta del GNL estadounidense

La singularidad de este mecanismo radica en que España es uno de los principales importadores europeos de GNL estadounidense. Estados Unidos se ha convertido en un proveedor clave del mercado gasista español, superando en ocasiones a exportadores históricos.

El gas que llega a Marruecos es, por tanto, con frecuencia GNL estadounidense, regasificado en España antes de ser reexportado. La cadena energética marroquí descansa sobre tres eslabones críticos:

EslabónActorRiesgo
1 — AbastecimientoMercado internacional (GNL de EE. UU.)Volatilidad de precios, sanciones comerciales
2 — RegasificaciónTerminales españolasDecisiones políticas de Madrid
3 — TransporteGME en flujo inversoRiesgo de interrupción del flujo, infraestructura compartida

La ruptura de uno solo de estos eslabones puede poner en peligro todo el sistema energético marroquí.


III. La decisión rusa: un seísmo para la seguridad energética europea

NUEVO ELEMENTO — El 4 de marzo de 2026, Vladimir Putin anunció que Rusia podría dejar de exportar gas a Europa de manera inmediata para orientarse hacia mercados considerados más rentables. Esta declaración modifica profundamente la ecuación energética del continente.

En una entrevista con la televisión pública rusa, Putin afirmó que podría ser «más rentable dejar de abastecer inmediatamente al mercado europeo» para dirigirse a otros compradores. Esta amenaza llega en un contexto de doble presión:
• la UE adoptó en enero de 2026 un reglamento que prohíbe las importaciones de gas ruso a partir del 18 de marzo de 2026, y
• la demanda asiática, impulsada por la escalada en Oriente Medio, ofrece a Moscú precios premium.

La dinámica regulatoria refuerza esta ruptura: el Parlamento Europeo aprobó la eliminación progresiva del GNL ruso en 2026 y del gas por gasoducto antes de septiembre de 2027. La cuota de Rusia en las importaciones europeas cayó del 45 % en 2021 al 19 % en 2024. Un retiro ruso —voluntario o forzado— deja un vacío gigantesco.


IV. España: el pivote energético de Europa —y ya no de Marruecos

En este nuevo escenario, la posición de España adquiere una dimensión estratégica sin precedentes. Con siete terminales de regasificación —la red más importante de Europa— la península ibérica concentra un tercio de la capacidad de regasificación de la UE y el Reino Unido, y el 44 % de la capacidad de almacenamiento de GNL de la UE (Gas Infrastructure Europe).

Ante el vacío dejado por Rusia, España está llamada a convertirse en el gran hub de GNL del continente europeo. La propia Comisión Europea respalda esta ambición. Pedro Sánchez declaró que España ya representa el 37 % de la capacidad de regasificación del continente.

PaísParticipación en capacidad de regasificación UEPapel estratégico
España~37 %Hub principal de GNL, pivote continental
Francia~15 %Tránsito secundario hacia Europa central
Países Bajos~13 %Distribución del norte de Europa
Italia~10 %Enlace mediterráneo oriental
Marruecos0 %Dependencia total de España

España debe ahora absorber una demanda europea estructuralmente mayor. Alemania, Hungría y otros países dependientes del gas ruso ejercerán una fuerte presión sobre las terminales ibéricas, cuyos límites son evidentes.

España se encuentra así en la intersección de dos demandas incompatibles: la de Europa, que necesita sobrevivir al invierno sin gas ruso, y la de Marruecos, que depende de ella para su suministro diario.


V. La crisis Washington–Madrid: un factor adicional de tensión

A este contexto ya explosivo se añade la crisis diplomática entre Washington y Madrid. Donald Trump ha amenazado con suspender las relaciones comerciales con España tras el rechazo de Madrid a autorizar el uso de sus bases militares en el conflicto con Irán.

Si estas amenazas se materializaran, las consecuencias serían directas para los flujos de GNL estadounidense hacia España:

• Reducción de las exportaciones de GNL desde EE. UU.
• Presión adicional sobre unas terminales ya saturadas por la demanda europea
• Aumento de precios en un mercado global comprimido

Marruecos, situado al final de la cadena, sufriría inevitablemente el impacto.


VI. El escenario catastrófico para Marruecos

La convergencia de tres factores produce una vulnerabilidad inédita para Rabat:

Factor de riesgoProbabilidadImpacto en Marruecos
Retiro ruso del mercado europeoMuy altaMayor demanda europea en terminales españolas
Prioridad española para Europa sobre MarruecosMuy altaReducción o suspensión de reexportaciones
Crisis comercial Washington–MadridMedia a altaMenor disponibilidad de GNL estadounidense
Escalada en Oriente MedioAltaAumento de precios y competencia global

Marruecos podría encontrarse ante una paradoja: las terminales españolas funcionando a plena capacidad, pero exclusivamente en beneficio de Europa. No por hostilidad hacia Rabat, sino por simple prioridad estratégica y presión de solidaridad intraeuropea.

Las consecuencias serían claras: subida brusca del precio de la electricidad, dificultades para abastecer a las centrales de gas y riesgo de ralentización industrial.


VII. Un sistema energético estructuralmente frágil

Esta situación revela una realidad estratégica subestimada: Marruecos sigue sin disponer de ninguna terminal nacional de GNL operativa. Varios proyectos —como Nador West Med— fueron anunciados y posteriormente suspendidos, aplazando cualquier perspectiva de autonomía energética.

Un Estado que externaliza su seguridad energética a un socio cuyas prioridades pueden cambiar en cuestión de semanas no es soberano en este ámbito.


Conclusión

La arquitectura energética marroquí se encuentra atrapada en un triple cerco geopolítico:
• el retiro ruso, que obliga a España a priorizar a Europa,
• la crisis Washington–Madrid, que amenaza los flujos de GNL estadounidense, y
• la escalada en Oriente Medio, que tensa los mercados globales.

La amenaza rusa de cortar el gas europeo transforma por completo la situación. España —antes socio cómodo de Marruecos en el esquema de flujo inverso— se convierte en pocas semanas en el pilar central de la seguridad energética europea. No puede, simultáneamente, garantizar el suministro marroquí.

La pregunta estratégica es, por tanto, inevitable:
¿Puede Marruecos garantizar su seguridad energética sin una infraestructura nacional de GNL en un mundo donde su proveedor alternativo es requerido prioritariamente por toda Europa?

La respuesta trasciende la política energética: revela la fragilidad de una estrategia basada en dependencias superpuestas —argelina, española y estadounidense— en un mundo donde las solidaridades geopolíticas se estructuran a escala de bloques, no de vecindades.



Por Belgacem Merbah



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