El Su-57 no crea el poder aéreo de Argelia: simplemente añade una nueva capa a una superioridad construida durante décadas
Desde el anuncio de la incorporación del Su-57 a la Fuerza Aérea argelina, ciertos medios marroquíes han presentado este acontecimiento como un cambio radical en el equilibrio militar de la región. La narrativa implícita es que la superioridad aérea de Argelia sería un fenómeno reciente, creado por la llegada de un caza de quinta generación.
Sin embargo, esta interpretación ignora décadas de evolución militar.
La realidad es que la ventaja cualitativa de Argelia en el ámbito aéreo no comenzó con el Su-57. Es el resultado de una estrategia a largo plazo destinada a construir una fuerza aérea moderna, autónoma y capaz de proteger el país más extenso de África, asegurar miles de kilómetros de fronteras y defender intereses estratégicos de primer orden.
La superioridad aérea argelina precede al Su-57 por varias décadas
Cuando Argelia incorporó los MiG-25 en los años ochenta, ya disponía de capacidades de interceptación que no tenían equivalente en el Magreb. En aquella época, la velocidad, el techo operativo y el alcance de estos aparatos otorgaban a Argelia una clara ventaja tecnológica.
Desde entonces, Argel ha seguido una política coherente de modernización, invirtiendo de forma continua en capacidades aéreas avanzadas. Esta estrategia condujo a la adquisición de los Su-30MKA, seguida posteriormente por la integración de los Su-35, los Su-34 y finalmente los Su-57.
Por tanto, el Su-57 no representa una revolución repentina, sino la última etapa de un proceso de modernización iniciado hace más de cuarenta años.
El error de reducir el poder aéreo argelino al Su-57
Uno de los errores más frecuentes consiste en presentar al Su-57 como la única fuente del poder militar argelino.
Ninguna fuerza aérea seria depende de un solo avión.
La potencia aérea se mide a través de un conjunto de factores:
- Número de aeronaves operativas.
- Calidad del armamento disponible.
- Nivel de entrenamiento de los pilotos.
- Capacidades de guerra electrónica.
- Integración con los sistemas de defensa aérea.
- Logística, mantenimiento y sostenibilidad operativa.
En este contexto, el Su-30MKA sigue siendo el verdadero pilar de la aviación de combate argelina. Como caza pesado polivalente, ofrece un alcance, una capacidad de carga y una flexibilidad muy superiores a las de muchos cazas ligeros de cuarta generación.
Por ello, centrar todo el debate en el Su-57 ofrece una visión incompleta y simplista del equilibrio militar real en el norte de África.
Los grandes olvidados: Su-35 y Su-34
Mientras toda la atención se concentra en el Su-57, se suele ignorar el peso estratégico de otros sistemas de armas igualmente importantes.
El Su-35 es considerado uno de los cazas de generación 4++ más capaces del mundo. Su maniobrabilidad, alcance, potencia de radar y capacidad de combate aire-aire lo convierten en una plataforma extremadamente peligrosa para cualquier adversario.
Por su parte, el Su-34 amplía considerablemente las capacidades de ataque profundo de Argelia. Diseñado para misiones de bombardeo táctico, puede transportar grandes cargas a largas distancias y operar en entornos altamente defendidos. Su incorporación permite ejecutar ataques de precisión mucho más complejos y efectivos.
En términos prácticos, incluso sin el Su-57, la combinación de Su-30MKA, Su-35 y Su-34 ya situaría a Argelia entre las fuerzas aéreas más poderosas del continente africano.
El mito de los F-16 marroquíes
Durante años, la comunicación oficial y mediática marroquí ha presentado la modernización de los F-16 como prueba de una supuesta paridad estratégica con Argelia.
Sin embargo, el debate suele confundir las capacidades actualmente disponibles con las capacidades proyectadas para el futuro.
Con frecuencia, determinados discursos presentan como plenamente operativas capacidades que aún dependen de programas de modernización, calendarios de entrega o procesos técnicos aún en desarrollo.
Más importante aún, la comparación entre un modelo de avión y otro no captura la realidad del equilibrio militar. La eficacia de una fuerza aérea depende de la integración de todos sus componentes.
La potencia aérea argelina se apoya en una arquitectura completa que combina cazas pesados, aviones de ataque profundo, sistemas avanzados de defensa aérea, medios de guerra electrónica y una importante profundidad estratégica.
La verdadera ventaja: la visión estratégica de Argelia
Lo que realmente distingue a Argelia no es únicamente la adquisición de aeronaves avanzadas.
La diferencia fundamental reside en una visión estratégica sostenida durante décadas.
Esta visión se basa en:
- Mantener una política de defensa independiente.
- Construir capacidades militares diversificadas y complementarias.
- Modernizar continuamente la aviación y la defensa aérea.
- Preservar una capacidad de disuasión creíble.
- Defender la soberanía nacional sin depender de garantías de seguridad extranjeras.
Argelia ha considerado tradicionalmente la modernización militar como una cuestión de seguridad nacional y de independencia estratégica, más que como una herramienta de comunicación política.
Conclusión
El Su-57 no marca el nacimiento de la superioridad aérea argelina. Representa simplemente el último eslabón de una evolución militar iniciada hace décadas.
Quienes presentan este avión como un cambio repentino en el equilibrio regional suelen olvidar una realidad fundamental: el poder aéreo de Argelia no se construyó de la noche a la mañana. Es el resultado de inversiones sostenidas, planificación estratégica, modernización tecnológica y desarrollo continuo de sus fuerzas armadas a lo largo de varias generaciones.
La verdadera pregunta no es qué aporta el Su-57 a Argelia.
La verdadera pregunta es por qué algunos observadores prefieren ignorar más de cuarenta años de desarrollo militar constante y actuar como si esta historia hubiera comenzado apenas hoy.
Por Belgacem Merbah
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