Ir al contenido principal

Boumediene: La Estatura Estratégica Perdida del Estado Argelino

Cuando el expresidente francés Valéry Giscard d’Estaing declaró en una entrevista televisiva que “la tragedia de Argelia es que nunca ha tenido un presidente del calibre de Houari Boumediene desde su muerte”, no se trataba de nostalgia sentimental ni de halago tardío. La relevancia de esta afirmación reside precisamente en que Giscard fue un adversario político de Boumediene, representando a un país cuyos intereses se vieron directamente afectados por las políticas soberanas de Argelia en la década de 1970.

En este contexto, el reconocimiento de Giscard se convierte en un reconocimiento estratégico: Boumediene no era simplemente un jefe de Estado; encarnaba una nación con voluntad clara, visión estratégica y capacidad para desestabilizar los equilibrios internacionales establecidos. En otras palabras, Argelia estaba entonces dirigida por un estadista capaz de pensar históricamente, actuar con decisión y navegar la compleja lógica del poder.

Cuarenta y siete años después de su muerte, el 27 de diciembre de 1978, esta ausencia sigue pesando sobre el Estado argelino. La brecha no es únicamente personal: es la pérdida de un método de gobernanza y de una filosofía de la soberanía.


Boumediene: La Soberanía como Práctica, No como Eslogan

Para Houari Boumediene, la soberanía era una práctica tangible y no un recurso retórico. La nacionalización de los hidrocarburos, el papel central de Argelia en el Movimiento de Países No Alineados, el apoyo explícito a los movimientos de liberación y la firmeza frente a las presiones occidentales reflejaban un principio simple: en el sistema internacional, el respeto se conquista, no se solicita.

Argelia bajo Boumediene no era una superpotencia económica, pero sí era políticamente creíble, estratégicamente coherente y estaba preparada para asumir los costos de sus decisiones soberanas. Esta claridad y consistencia le otorgaba peso mucho más allá de sus capacidades materiales.



Argelia Contemporánea y la Prueba de la Debilidad Estratégica

Hoy, Argelia opera en un entorno regional cada vez más inestable: reconfiguración de alianzas en el Magreb, rivalidades energéticas, aceleración de la normalización con Israel, conflictos periféricos militarizados y guerra de información e influencia.

Sin embargo, Argelia a menudo aparece vacilante, reactiva más que proactiva, limitada por cálculos a corto plazo. Esta debilidad no se debe a la falta de capacidad —Argelia posee recursos militares, humanos y económicos reales— sino a un déficit de visión política y coraje estratégico.

Un ejemplo revelador es el ataque con drones que mató a tres camioneros argelinos en el Sahara Occidental, atribuido a Marruecos. Este fue un acto directo y grave de agresión contra argelinos, fuera de cualquier guerra declarada, representando una línea roja clara.

La respuesta prometida por el presidente Abdelmadjid Tebboune, esperada como prueba de la credibilidad del Estado, aún no se ha materializado. El prolongado silencio envía un mensaje peligroso: que tales agresiones pueden quedar impunes.



Boumediene, Amgala y la Lógica de la Disuasión

Si Boumediene hubiera estado al mando, un acto así habría provocado una respuesta rápida y firme, no por afán de escalada, sino porque el principio de la disuasión se basa en la certeza de la represalia. Un ataque dirigido contra la base aérea de Smara, desde donde se cree que despegaron los drones, habría transmitido un mensaje inequívoco: la seguridad de los argelinos no es negociable.

La historia ofrece un precedente claro: la Batalla de Amgala II. Ante las incursiones marroquíes en el Sahara Occidental, Boumediene ordenó una respuesta militar inmediata y decisiva. El objetivo no era la guerra por la guerra, sino establecer líneas rojas claras. Esa determinación estabilizó el equilibrio estratégico precisamente porque no había ambigüedad.


Una Mala Lectura Peligrosa

Contrario a lo que se cree, Marruecos no se ha atrevido por ser inherentemente más fuerte, sino porque percibe debilidad en la postura argelina. En relaciones internacionales, la percepción es tan importante como la realidad. La inacción se interpreta automáticamente como permiso tácito.

Boumediene entendía esto: la paz no se mantiene con declaraciones cautelosas, sino con disuasión creíble. Un Estado que no protege a sus ciudadanos pierde, de facto, su peso estratégico.



Una Lección para el Presente

Recordar a Boumediene no debería ser un acto de nostalgia, sino un ejercicio de conciencia política. Argelia no necesita mitificar el pasado; necesita revivir una cultura de gobernanza estratégica, con líderes que piensen en términos de poder, disuasión e intereses nacionales vitales.

En un mundo implacable, donde la ley internacional a menudo cede ante el poder bruto, Argelia no puede permitirse la vacilación. La ausencia de Boumediene no fue solo la ausencia de un hombre, sino de un Estado seguro de sí mismo.

Por ello, la observación de Giscard d’Estaing —incluso siendo un antiguo adversario— sigue siendo incómodamente cierta:

Con la partida de Boumediene, Argelia perdió su estatura estratégica.


Por Belgacem Merbah



Comentarios

Entradas populares de este blog

Ambiciones expansionistas marroquíes sobre el territorio argelino durante la Guerra de Argelia: Análisis de un documento de inteligencia francés de 1957

Un documento de los servicios de inteligencia franceses, fechado el 16 de diciembre de 1957, revela las ambiciones expansionistas de Marruecos hacia Argelia durante la Guerra de Independencia de Argelia. Este documento arroja nueva luz sobre la compleja relación entre ambos países y contradice parcialmente la narrativa histórica enseñada en Argelia, que enfatiza el apoyo incondicional de Marruecos a la revolución argelina. En la versión oficial de la historia de la Guerra de Argelia, tal como se enseña en las escuelas argelinas, Marruecos bajo el rey Mohammed V es presentado como un aliado firme en la lucha por la independencia de Argelia. Esta narrativa destaca la unidad de los pueblos marroquí y argelino en su lucha contra el colonialismo francés. Es cierto que, al principio, los revolucionarios argelinos veían su lucha como parte de un movimiento más amplio de liberación del Magreb (Túnez – Argelia – Marruecos). El ataque a la región del Norte de Constantina en agosto de 1955, por e...

La “guerra de los drones” en el Sáhara Occidental: cuando la propaganda oculta un estancamiento militar

El reciente artículo publicado por Hespress , que presenta las llamadas “operaciones de precisión” de las Fuerzas Armadas Reales marroquíes contra el Frente Polisario , se asemeja menos a un análisis estratégico que a comunicación militar disfrazada de periodismo. Bajo un lenguaje tecnificado y una retórica autocomplaciente, el texto intenta normalizar un bloqueo político, blanquear prácticas jurídicamente controvertidas y confundir superioridad tecnológica con legitimidad. Una reescritura interesada de las responsabilidades El artículo se abre con la afirmación recurrente de que Marruecos actúa con “mesura y sabiduría” frente a supuestas “provocaciones de baja intensidad”. Esta narrativa ignora un hecho fundamental reconocido por informes oficiales de Naciones Unidas: fue la intervención militar marroquí en Guerguerat , en noviembre de 2020, la que puso fin al alto el fuego de 1991. Desde entonces, el conflicto ya no está “congelado”, sino que ha entrado en una fase de guerra sosteni...

La adquisición del Su-57E por parte de Argelia: un punto de inflexión estratégico que transforma el equilibrio de poder en el Magreb

La adquisición por parte de Argelia del Su‑57E ruso, uno de los cazas de quinta generación más avanzados del mundo, marca una evolución mayor en el panorama militar regional. Frecuentemente comparado con el F‑35 estadounidense por su furtividad y sus capacidades de combate avanzadas, la entrada en servicio de este aparato en Argelia representa un salto tecnológico significativo con profundas consecuencias estratégicas para el Magreb . Un avance tecnológico con repercusiones regionales Con la incorporación del Su‑57E a su arsenal, Argelia se convierte en el primer país árabe y africano en desplegar un caza de quinta generación. Las imágenes que circulan en línea, seguidas de una confirmación oficial de un pedido estimado en una docena de aparatos, refuerzan el análisis de los expertos según el cual Argelia sigue una estrategia a largo plazo destinada a: reforzar su postura de disuasión, mantener una ventaja cualitativa en su vecindad, consolidar su autonomía estratégica mediante asoc...