Entre sanciones y realidades estratégicas: Argelia como socio clave de Estados Unidos en medio del giro aéreo ruso
A primera vista, el renovado debate sobre posibles sanciones estadounidenses contra Argelia —vinculado a la adquisición de sistemas de armas rusos avanzados— podría sugerir una inminente fractura estratégica entre Argel y Washington. Sin embargo, una lectura serena y rigurosa conduce a una conclusión muy distinta: Estados Unidos no tiene ni el interés ni la lógica estratégica para desestabilizar a Argelia, pilar de la seguridad en el norte de África, actor central en el Sahel y socio constante en la lucha contra el terrorismo.
Es dentro de este marco estratégico más amplio donde deben analizarse los recientes desarrollos relativos al Su-57 en Argelia y al “rebote” exportador del Su-35, más allá de los titulares, a través de imágenes, inteligencia de fuentes abiertas y una comunicación cuidadosamente calibrada por las grandes potencias.
Sanciones estadounidenses: una palanca política, no una estrategia de ruptura
El marco CAATSA, invocado de forma recurrente cada vez que se mencionan compras de armamento ruso, funciona principalmente como una herramienta de disuasión política, no como un camino automático hacia la confrontación. La experiencia histórica es clara: Washington aplica este instrumento con flexibilidad, ajustándolo al peso geopolítico y al papel regional del país afectado.
Argelia no es un actor marginal. No es el Egipto posterior a 2013 ni una Indonesia en busca de compromisos tácticos. Es un actor estratégico soberano, con una profundidad geográfica decisiva y una experiencia reconocida internacionalmente en la lucha contra el terrorismo transnacional. Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, la cooperación entre Argelia y Estados Unidos en materia de inteligencia, control fronterizo y combate contra AQMI y sus ramificaciones no se ha interrumpido.
Washington puede expresar “preocupaciones” y lanzar advertencias, pero es consciente de que sancionar seriamente a Argelia supondría debilitar uno de los pilares de la seguridad regional, precisamente en un momento en que el Sahel atraviesa una reconfiguración peligrosa. Tal opción sería estratégicamente contraproducente.
El Su-57 en Argelia: imágenes, indicios y cautela analítica
A comienzos de febrero de 2026, plataformas especializadas difundieron secuencias de vídeo atribuidas a fuentes argelinas, presentadas como la primera confirmación visual de operaciones del Su-57 en territorio argelino. Estas imágenes aparecieron pocas semanas después de una declaración clave del director de la UAC, Vadim Badekha, en el Dubai Airshow (noviembre de 2025), en la que afirmó que dos Su-57E habían sido entregados a un cliente extranjero y puestos en servicio, sin identificar al comprador.
El conjunto de indicios es sólido:
- Argelia ha sido durante años la principal candidata a convertirse en el primer operador extranjero del Su-57.
- Medios argelinos y rusos ya hablaban, desde febrero de 2025, de formación de pilotos y entregas antes de finales de 2025.
- Las imágenes difundidas son coherentes con infraestructuras, entorno y patrones operativos argelinos.
No obstante, el rigor analítico obliga a señalar que no existe todavía una confirmación oficial explícita por parte del Ministerio de Defensa argelino. La probabilidad es elevada, pero la confirmación formal sigue pendiente.
Qué significaría realmente el Su-57 para la doctrina aérea argelina
Si se confirmara la entrada en servicio del Su-57, incluso en cantidades limitadas, el impacto sería doctrinal y estratégico, más que numérico. El aparato asumiría, en clave de quinta generación, funciones similares a las que desempeñó históricamente el MiG-25:
- intercepción de largo alcance,
- dominio de la información,
- penetración en espacios aéreos disputados.
Gracias a su arquitectura radar AESA distribuida (hasta cinco antenas y seguimiento simultáneo de decenas de objetivos), el Su-57 actuaría como un multiplicador de fuerza para los Su-30MKA y los Su-35, facilitando mando táctico, fusión de sensores y coordinación de misiones SEAD/DEAD.
Este valor añadido, sin embargo, depende de tres factores críticos:
- sostenimiento logístico (MCO: mantenimiento en condiciones operativas),
- enlaces de datos entre generaciones,
- y acceso sostenido a municiones de largo alcance.
El Su-35: prueba satelital de un rebote exportador
A diferencia del Su-57, la presencia del Su-35 en servicio argelino ya no es objeto de especulación. Imágenes satelitales de marzo de 2025, respaldadas por análisis OSINT creíbles, documentaron el traslado de un avión originalmente destinado a Egipto desde Komsomolsk-del-Amur, y su posterior observación en la base aérea de Aïn Beïda, ya con insignias de la Fuerza Aérea Argelina.
Este episodio es revelador: demuestra la flexibilidad de la cadena de suministro rusa, capaz de redirigir aparatos bloqueados por presiones CAATSA hacia clientes soberanos. Para Argelia, supone un refuerzo rápido y coherente de sus capacidades aéreas.
Washington ante el hecho consumado: objeción gestionada, no ruptura
Las declaraciones estadounidenses de febrero de 2026, calificando estas adquisiciones de “preocupantes”, se inscriben en una retórica de presión controlada, no en una estrategia de ruptura. La práctica demuestra que Estados Unidos distingue claramente entre aliados dependientes y socios estratégicos autónomos.
Argelia pertenece a esta segunda categoría. No es un país alineado ni hostil: es indispensable.
En la lucha antiterrorista, en la estabilización del Sahel y en la seguridad del Mediterráneo occidental, ninguna arquitectura de seguridad viable puede prescindir de Argelia. Esta realidad limita, en la práctica, el alcance efectivo de las amenazas de sanciones.
Veredicto estratégico
Más allá del ruido mediático, destacan varias conclusiones claras:
- Las sanciones estadounidenses siguen siendo un instrumento de presión política, no un plan de confrontación con Argelia.
- La probabilidad de operaciones del Su-57 en Argelia es alta, aunque aún no esté confirmada oficialmente.
- El Su-35 es una realidad operativa comprobada, respaldada por imágenes satelitales y análisis OSINT.
- Argelia continúa siendo un socio clave de Estados Unidos, no por alineamiento, sino por necesidad estratégica.
En un sistema internacional cada vez más fragmentado, las grandes potencias deben adaptarse a los Estados pivote. Por su geografía, su experiencia en seguridad y su firme defensa de la soberanía estratégica, Argelia pertenece claramente a esa categoría.
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