Las consultas celebradas en Madrid sobre la cuestión del Sáhara Occidental —bajo la supervisión directa de Estados Unidos— evidencian un cambio cualitativo en la gestión del dossier. Washington marca cada vez más el ritmo, mientras que el papel de Naciones Unidas se reduce al de mero observador, según coinciden medios españoles, regionales e internacionales.
1) Un marco inédito: Washington “dirige” y la ONU observa
Diversas fuentes reputadas informan que el 8 de febrero de 2026 se celebró una reunión a puerta cerrada en la embajada estadounidense en Madrid, con la participación de cuatro delegaciones de alto nivel: Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario. El enviado de la ONU, Staffan de Mistura, estuvo presente más como observador que como conductor del proceso, mientras que los responsables estadounidenses Massad Boulos (representante especial para África) y Michael Waltz (embajador de EE. UU. ante la ONU) asumieron el liderazgo. Esta sesión en Madrid siguió a un primer encuentro secreto de 48 horas en Washington celebrado dos semanas antes, señal inequívoca de que EE. UU. ha pasado de “facilitador” a “director” del proceso.
Este reposicionamiento estadounidense no es solo simbólico: impone una nueva secuencia negociadora que mezcla consideraciones de seguridad y geoestrategia con la legalidad internacional, obligando a las partes a ceñirse a calendarios y resultados concretos.
2) Hacia una arquitectura técnica y multilateral: reducción del margen narrativo marroquí
El enfoque emergente en Madrid apunta a un modelo más técnico y multilateral, incorporando expertos jurídicos y políticos bajo supervisión estadounidense y de la ONU. Esto limita la estrategia histórica de Rabat de centrar el debate exclusivamente en su propuesta de autonomía. Coberturas de TV5MONDE y Afrik.com subrayan que las conversaciones se reconfiguran en torno a cuestiones jurídicas, políticas y operativas, y no únicamente políticas.
Para Marruecos, esto significa la pérdida de su monopolio narrativo: el énfasis pasa a ser la respuesta concreta sobre competencias, garantías y mecanismos de implementación, y no simples afirmaciones de soberanía.
3) El plan de autonomía ampliado de Marruecos: las exigencias de EE. UU. superan la oferta actual
Marruecos presentó en Madrid una versión ampliada de su plan de autonomía, de unas 40 páginas, frente al documento conciso de 2007. Sin embargo, informes citados por la prensa española y estadounidense indican que, pese a ser más detallado, el plan sigue sin alcanzar lo que Washington considera una autonomía “genuina”, la cual podría requerir incluso reformas constitucionales en un Estado tan centralizado como Marruecos.
Al mismo tiempo, la opción del referéndum de autodeterminación —demanda central de Argelia y el Polisario— queda fuera del marco promovido por Estados Unidos, creando un dilema para Rabat: profundizar realmente en la autonomía (con alto costo político interno) o arriesgar tensar la relación con el nuevo mediador dominante.
4) Argelia: de actor clave a “socio estructural” del proceso
Los análisis coinciden en que ningún avance creíble es posible sin Argelia, debido a su rol decisivo en el principio de autodeterminación y su apoyo histórico al Polisario. La presencia argelina en Madrid reafirma su postura: caso de descolonización, resoluciones de la ONU y un proceso estrictamente multilateral. Argelia participa, pero solo dentro de un marco que no esté predeterminado a favor de una única solución.
En términos funcionales, esto convierte a Argelia en un “socio marco”, con capacidad de bloqueo o habilitación: ningún acuerdo bilateral entre Rabat y el Polisario podrá sostenerse sin el aval argelino.
5) Indicadores de tensión: cierre silencioso y negativa a una foto conjunta
La ronda de Madrid terminó sin conferencia de prensa ni comunicado final. Según reportes, las delegaciones saharaui y argelina se negaron a tomarse una foto conjunta con la delegación marroquí, pese a la insistencia estadounidense. Ese silencio mediático y los símbolos diplomáticos revelan lo delicado de las divergencias sustantivas, no solo procedimentales.
6) EE. UU. fija el siguiente paso: mayo de 2026 como punto decisivo
Filtraciones periodísticas indican que la próxima ronda de negociaciones directas se celebrará en Washington en mayo de 2026, con una posible tercera reunión también ahí, consolidando así la “americanización” del proceso. Esto reduce el margen de maniobra para Rabat y asegura que Argelia permanezca en el centro de cada etapa clave.
Conclusión analítica: un equilibrio negociador que se desplaza en detrimento de Rabat
- La dirección estadounidense redefine las reglas, dejando a la ONU en un rol secundario.
- Una estructura multilateral y técnica exige compromisos mensurables, debilitando los marcos unilaterales.
- El plan de autonomía marroquí no satisface aún el estándar estadounidense, que podría implicar cambios constitucionales profunda.
- Argelia reafirma su centralidad como actor indispensable.
Ante este nuevo escenario, la estrategia marroquí —centrada en promover su autonomía, minimizar al Polisario y limitar el rol de Argelia— se enfrenta ahora a un proceso liderado por EE. UU., multicanal y basado en criterios jurídicos y operativos, que exige respuestas concretas y verificables.
Por Belgacem Merbah
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