Ir al contenido principal

La conquista de al-Ándalus: ¿cómo se apropió Marruecos de una historia anterior a su propia existencia?

La Historia no se negocia con mitos chovinistas marroquíes; se escribe con hechos, fechas y geografía. Mientras algunos relatos modernos intentan apropiarse de la gloriosa epopeya de la conquista de la península ibérica en 711, un análisis riguroso de la cronología y de la sociología política del Magreb desmonta el anacronismo de atribuir al Marruecos actual una participación en este acontecimiento fundacional.

La realidad histórica es inequívoca: el ejército que cruzó el estrecho de Gibraltar en 711 estaba comandado por Tariq ibn Ziyad, un jefe procedente del Magreb central, correspondiente en gran medida a la actual Argelia, y combatía bajo el estandarte del Imperio omeya. En aquella época, las tierras del actual Marruecos aún no conocían Fez, la ciudad más antigua e importante del Estado marroquí contemporáneo, cuya fundación no tendría lugar hasta varias décadas después.

De hecho, entre 80 y 100 años separan la conquista de al-Ándalus del nacimiento de Fez y de la aparición del primer Estado idrisí. Mientras tanto, el Magreb central ya contaba con prósperos y antiguos centros urbanos, herederos de una larga historia que se remontaba a Numidia y al África romana. Entre ellos figuraba Tremecén (Tlemcen), cuyos orígenes se remontan a la antigua ciudad conocida sucesivamente como Pomaria y luego Tagrart, un importante centro comercial y cultural de la región.

La conquista de al-Ándalus pertenece, por lo tanto, a un período anterior a la formación de los primeros Estados marroquíes. Esto recuerda que los protagonistas de este gran acontecimiento procedían de un contexto político, militar y geográfico muy distinto del que surgiría en el Magreb occidental a finales del siglo VIII.

1. Tariq ibn Ziyad: la espada del Magreb central

En el corazón de esta epopeya se alza la monumental figura de Tariq ibn Ziyad. Las principales fuentes historiográficas, encabezadas por el célebre Ibn Jaldún en su Kitāb al-ʿIbar, establecen de manera incontestable su origen tribal.

Tariq ibn Ziyad pertenecía a la gran tribu bereber de los Walhasa (u Oulhaça), una poderosa rama de los Nafzawa. La cuna histórica y geográfica de los Walhasa está claramente identificada: se encuentra en el corazón del Magreb central, en la región de Orán, alrededor de las tierras de Tremecén y Aïn Témouchent, dentro del territorio de la actual Argelia.

Fue este brillante estratega, actuando como comandante de las fuerzas armadas bajo la autoridad del gobernador Musa ibn Nusayr y bajo la bandera del Califato de Damasco, quien asestó el golpe decisivo en 711. Intentar atribuir la gloria de Tariq ibn Ziyad a entidades surgidas siglos más tarde en el oeste constituye una reinterpretación de la memoria histórica que la investigación académica rechaza firmemente.

2. La ausencia del Marruecos actual: un desfase de un siglo

La afirmación de que Marruecos desempeñó un papel en 711 se enfrenta a una imposibilidad cronológica absoluta. Las estructuras políticas y urbanas que definen la historia marroquí sencillamente no existían en el momento de la conquista de al-Ándalus.

  • 711: la expedición militar alcanza la península ibérica. El Magreb extremo no era entonces más que una zona comercial y militar bajo la autoridad administrativa de Kairuán (Ifriqiya).
  • 789–808: Mulay Idrís I y su hijo Idrís II ponen las primeras piedras de la ciudad de Fez.

Existe una distancia de casi ocho décadas a un siglo entre el cruce del estrecho por Tariq ibn Ziyad y los inicios del primer Estado marroquí en Fez. En 711, Fez era todavía un territorio sin urbanizar y ninguna dinastía local ejercía un poder estatal sobre la región.

3. Los Barghawata: la realidad del Magreb extremo en el siglo VIII

Para comprender lo que era el Magreb extremo en el siglo VIII, es necesario observar las consecuencias directas de la Gran Rebelión Bereber (739-740) contra el Califato omeya. Lejos de participar en la expansión islámica en Europa, las poblaciones locales del centro-oeste marroquí (la región de Tamesna) se alejaron de la ortodoxia musulmana y fundaron la confederación de los Barghawata.

Bajo el liderazgo de Salih ibn Tarif, los Barghawata establecieron un reino basado en un singular sincretismo religioso: un Corán redactado en lengua bereber, un profetismo local y ritos diferenciados del resto del mundo musulmán.

Los historiadores y teólogos de la época, ya fueran suníes, chiíes o jariyíes, consideraron de manera unánime a los Barghawata como herejes (muhtadi'un). En ruptura doctrinal y política con el resto de la Umma, este poder local no poseía ni la voluntad religiosa, ni las alianzas políticas, ni los medios militares necesarios para influir en la conquista de al-Ándalus.

Una realidad histórica inalterable

La Historia no puede reinventarse a posteriori. La conquista de Andalucía en 711 fue obra de un ejército omeya dirigido por un comandante militar procedente de las tribus del Magreb central, en el territorio de la actual Argelia, en una época en la que Marruecos, en su forma institucional, aún no había nacido y en la que el Magreb extremo estaba dominado por confederaciones aisladas del resto del mundo islámico.

Restablecer la verdad histórica sobre Tariq ibn Ziyad y sobre el siglo VIII significa honrar la memoria de los héroes del Magreb central y proteger la Historia frente a las falsificaciones anacrónicas.

Por Belgacem Merbah

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ambiciones expansionistas marroquíes sobre el territorio argelino durante la Guerra de Argelia: Análisis de un documento de inteligencia francés de 1957

Un documento de los servicios de inteligencia franceses, fechado el 16 de diciembre de 1957, revela las ambiciones expansionistas de Marruecos hacia Argelia durante la Guerra de Independencia de Argelia. Este documento arroja nueva luz sobre la compleja relación entre ambos países y contradice parcialmente la narrativa histórica enseñada en Argelia, que enfatiza el apoyo incondicional de Marruecos a la revolución argelina. En la versión oficial de la historia de la Guerra de Argelia, tal como se enseña en las escuelas argelinas, Marruecos bajo el rey Mohammed V es presentado como un aliado firme en la lucha por la independencia de Argelia. Esta narrativa destaca la unidad de los pueblos marroquí y argelino en su lucha contra el colonialismo francés. Es cierto que, al principio, los revolucionarios argelinos veían su lucha como parte de un movimiento más amplio de liberación del Magreb (Túnez – Argelia – Marruecos). El ataque a la región del Norte de Constantina en agosto de 1955, por e...

Amgala 1976: Cuando Argelia se enfrentó a la traición marroquí y defendió a los oprimidos

En noviembre de 1975, España se retiró del Sáhara Occidental. Aprovechando la oportunidad, Marruecos y Mauritania dividieron ilegalmente el territorio, en flagrante violación del derecho internacional y del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Los saharauis fueron las primeras víctimas: bombardeados con napalm y fósforo, masacrados y enterrados en fosas comunes bajo las arenas del desierto. Fiel a su misión revolucionaria y a los principios de noviembre de 1954, Argelia se mantuvo firme junto al pueblo saharaui. En enero de 1976, más de 2.000 civiles saharauis encontraron refugio en Amgala, un punto vital de agua en el desierto, donde estaba estacionado el 41º Batallón de Infantería argelino, especializado en logística y apoyo humanitario. Su misión: proteger a los refugiados, proporcionar alimentos y entregar ayuda. Pero la monarquía marroquí —el Majzén— eligió mostrar su verdadero rostro. Amgala I (21–29 de enero de 1976): Sangre argelina derramada por la justicia 21 d...

La “guerra de los drones” en el Sáhara Occidental: cuando la propaganda oculta un estancamiento militar

El reciente artículo publicado por Hespress , que presenta las llamadas “operaciones de precisión” de las Fuerzas Armadas Reales marroquíes contra el Frente Polisario , se asemeja menos a un análisis estratégico que a comunicación militar disfrazada de periodismo. Bajo un lenguaje tecnificado y una retórica autocomplaciente, el texto intenta normalizar un bloqueo político, blanquear prácticas jurídicamente controvertidas y confundir superioridad tecnológica con legitimidad. Una reescritura interesada de las responsabilidades El artículo se abre con la afirmación recurrente de que Marruecos actúa con “mesura y sabiduría” frente a supuestas “provocaciones de baja intensidad”. Esta narrativa ignora un hecho fundamental reconocido por informes oficiales de Naciones Unidas: fue la intervención militar marroquí en Guerguerat , en noviembre de 2020, la que puso fin al alto el fuego de 1991. Desde entonces, el conflicto ya no está “congelado”, sino que ha entrado en una fase de guerra sosteni...