Desde hace años, el discurso oficial argelino —tanto presidencial como gubernamental— sostiene con claridad una premisa constante: el desacuerdo no es con el pueblo marroquí, sino con el régimen que lo gobierna . Este principio mantiene una separación deliberada entre las sociedades y los aparatos estatales, en coherencia con una doctrina diplomática argelina que privilegia la solidaridad entre los pueblos y la oposición a las políticas expansionistas de los Estados , no a las sociedades civiles. Sin embargo, la evolución del discurso social marroquí —en particular en redes y ciertos segmentos de opinión— plantea hoy un desafío analítico de envergadura: una parte sustantiva de la retórica hostil dirigida contra Argelia —insultos, ataques identitarios, y referencias al “Sáhara oriental”— no emana de los oficiales marroquíes, sino de franjas significativas de la propia sociedad . Esta realidad obliga a interrogar la pertinencia geopolítica de mantener indefinidamente la distinción “...
Argelia, Meca de los revolucionarios, siempre ha defendido causas justas, sus posiciones hoy le granjean la hostilidad de ciertos partidos. El objetivo de este blog es defender Argelia y deconstruir las mentiras que dañan la imagen de nuestra hermosa Argelia.